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Antes de entrar en FAIN, la Empresa Familiar de ascensores fundada por su abuelo, Nicolás Mediavilla quiso probar suerte en el mundo de la banca. Estuvo seis meses y descubrió que no era lo suyo. Después se fue a Francia a trabajar en OTIS, la multinacional de ascensores, donde realizó una práctica y acabó su proyecto de fin de carrera sobre un mundo al que ha decidido dedicar su vida profesional. “Desde pequeño estuve implicado en la empresa y el mundo de los ascensores. En los meses de verano era ayudante y siempre me ha parecido un sector interesante, extraño y muy competitivo”, explica. |
Laempresafamiliar.com: ¿Por qué no se quedó en la multinacional? Nicolás Mediavilla: Mi experiencia en OTIS fue muy buena. Tengo un grato recuerdo, conocí muchos departamentos es una empresa referente de nuestro sector, pero sentí que me gustaba más el proyecto que teníamos en la Empresa Familiar. Me incorporé hace ocho años cuando acabe Empresariales e inmediatamente después de regresar de Francia. Lef.com: ¿Qué diferencias ve entre una multinacional y una empresa como la suya? N.M.: La flexibilidad, sin duda. Una multinacional está mucho más reglamentada. Las decisiones se toman de manera mucho más lenta porque deben ser aceptadas por mucha gente. La otra diferencia es la imagen, la marca comercial: una multinacional vende, casi, sólo por el nombre. Nosotros montamos 1.000 ascensores al año en España y ellos 4.000: ¿son mejores los suyos? Ni mucho menos. Para competir a este nivel hay que realizar una labor de imagen muy lenta y cara. Nicolás, ahora con 31 años, se encarga de las nuevas creaciones, proyectos y adquisiciones. Su padre se mantiene como presidente. Existe un director general no familiar que lleva el área de post-venta (el 70% del volumen del negocio) y las delegaciones. Su hermana Gema, de 32 años, es la responsable de publicidad y marketing. Otro hermano, Jorge, 28 años, está en Cataluña, llevando las empresas recién adquiridas y en fase de reorganización. Asimismo, recientemente Nicolás ha sido galardonado con el premio Jóvenes Empresarios de Madrid. |
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FAIN (Fabricación e Instalación de Ascensores SA) acaba de cumplir 50 años y actualmente cuenta con 550 empleados, una facturación de 60 millones de euros y una cartera de 19.500 clientes/ascensores, en Cantabria, la costa de Barcelona a Málaga, Madrid y Castilla-La Mancha, y las zonas de mayor construcción. En las instalaciones de Vallecas (Madrid) cuenta con naves de 3.500 metros cuadrados pero han iniciado ya la ampliación con unas nuevas que llegan a los 10.000 metros cuadrados. |
Lef.com: ¿Cómo es el mercado de ascensores en España? N.M.: En tareas de mantenimiento, el mercado se reparte en un 50% para las multinacionales y el otro 50% para las empresas locales. En obra nueva, en cambio, hay mucha diferencia: 85% y 15%, respectivamente. La obra nueva es lo que hace crecer a la empresa; exige mucha inversión y empieza siendo muy deficitario. Nuestro departamento de obra nueva tiene 4 años; empezamos haciendo 100 ascensores al año y ahora hacemos 1.000. Se trata de hacerlo e instalarlo, por supuesto. Lef.com: ¿También han hecho compras de empresas? N.M.: Sí, la compra de empresas es una forma de crecer. Actualmente, mi hermano Jorge se encarga de reorganizar las tres empresas que hemos adquirido en Cataluña. Queremos estar en todas las provincias de España (nos faltan siete u ocho aún) y luego ir al extranjero. Lef.com: ¿El negocio está en hacerlo e instalarlo o en el mantenimiento? N.M.: La post-venta da más dividendos. Lef.com: ¿Qué cambios ha visto en FAIN desde su llegada? N.M.: Antes era una empresa muy local, que apenas salía de Madrid. Tenía 5.000 aparatos funcionando. Ahora somos los quintos en España, tenemos una muy buena relación con Mitsubishi, tenemos un departamento de obra nueva muy potente y consolidado. También fabricamos los componentes electrónicos del ascensor, compramos las piezas y las ensamblamos. Lef.com: ¿Cómo es la relación laboral con su padre y sus hermanos? N.M.: Tengo una muy buena relación con mi padre, somos compatibles, pero no trabajamos en la misma oficina, por lo que no hay un contacto de 24 horas. Y con mis hermanos, cada uno tiene su parcela de responsabilidad. Nos vemos en las reuniones, que no se hacen periódicamente sino cuando hace falta; y eso es algo que hay que cambiar. Es una de nuestras tareas pendientes. Lef.com: ¿Y la relación de los hermanos con el director general no familiar? N.M.: Él es la mano derecha de mi padre. Una gran persona y un gran profesional: por eso hay una gran relación con él. Lef.com: ¿Que les llevó a entrar en la Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar de Madrid? N.M.: El tema de la Empresa Familiar nos interesa y queremos redactar un protocolo familiar. También nos hace falta un consejo de familia. Tenemos alguna normativa de las relaciones empresa-familia como, por ejemplo, que los tres hermanos estamos solteros aún pero hemos pensado que nuestros futuros cónyuges no deberían entrar en la empresa. O en el caso de que uno de los hermanos no quiera trabajar en la empresa, pues siga siendo accionista. Algún día nos haremos cargo de la empresa pero tenemos que preparar las cosas. A mi padre le encanta trabajar pero cualquier día puede decidir dejarlo. Ahora cada vez se dedica más a cuidar las relaciones personales con los clientes importantes, algo muy valioso para el negocio. Lef.com: Como empresarios familiares, ¿qué echáis en falta? N.M.: En España los empresarios necesitamos mucha ayuda con el tema tecnológico. Se habla mucho de invertir en I+D pero sólo dan ayudas a proyectos que sean absolutamente nuevos en el mercado. Primero tenemos que ponernos al nivel tecnológico del resto, luego ya podremos innovar. Lef.com: ¿Empresas como FAIN, son blanco de compra por parte de las grandes? N.M.: Cada año recibimos alguna oferta y les decimos que no. A mí me gusta lo que hago y es muy bonito hacerlo en familia. |
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Entrevista publicada en la web Laempresafamiliar.com |
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